La inteligencia artificial comienza a abandonar el terreno exclusivo de las pantallas para incorporarse a dispositivos capaces de percibir y actuar sobre el entorno físico, un ejemplo llamativo es el robot Microduck, un pequeño robot con forma de pato desarrollado por Pollen Robotics, compañía vinculada a Hugging Face.
Con apenas 25 centímetros de altura y unos 780 gramos de peso, el dispositivo está diseñado para funcionar sobre un escritorio. Su tamaño contrasta con la cantidad de tecnología que incorpora: 15 motores, cámara frontal, sensor de profundidad y otros sensores internos que ayudan a controlar su posición y equilibrio.
Un pato robótico que puede caminar, recoger objetos y patinar
Microduck no se limita a desplazarse. Sus motores coordinan movimientos que le permiten caminar, sentarse, levantarse y reaccionar ante diferentes elementos de su entorno. También puede golpear una pelota, recoger objetos pequeños y recuperar la posición después de determinadas caídas.
El robot incorpora además micrófonos, un altavoz y un pico articulado. Este último puede utilizarse para manipular objetos, mientras que el sistema de audio permite generar sonidos relacionados con sus acciones e incluso producir una voz mediante inteligencia artificial.
Una de sus características más curiosas aparece cuando se incorporan ruedas a sus patas. En ese modo puede desplazarse como si patinara, aumentando su velocidad frente a la marcha convencional. También puede manejarse mediante un mando, por lo que no es necesario programar cada movimiento para utilizarlo.
Más que un juguete: una plataforma para experimentar con IA
La propuesta de Pollen Robotics va más allá del entretenimiento. Microduck fue concebido como una plataforma para desarrollar y probar inteligencia artificial aplicada a robots físicos.
La compañía proporciona herramientas de desarrollo, software y un simulador con los que es posible crear nuevos comportamientos y probarlos primero en un entorno virtual. Después, esos comportamientos pueden trasladarse al robot físico.
Esto permite experimentar con aprendizaje automático y aprendizaje por refuerzo, una técnica en la que un sistema mejora su comportamiento mediante sucesivos intentos, errores y recompensas.
La idea resulta especialmente relevante porque reduce la barrera de entrada a la robótica. En lugar de necesitar un laboratorio equipado con robots de gran tamaño, un desarrollador puede utilizar una plataforma compacta para investigar cómo una IA percibe el entorno, mantiene el equilibrio y ejecuta acciones físicas.
El robot Microduck con inteligencia artificial cuesta 399 dólares
Pollen Robotics ofrece Microduck por 399 dólares y plantea las primeras entregas antes de Navidad de 2026 en Norteamérica, Europa y Reino Unido. El robot estará disponible en cuatro acabados: crema, grafito, lavanda y azul cielo.
El proyecto refleja una tendencia que empieza a ganar terreno en la industria tecnológica: llevar la inteligencia artificial física a dispositivos más pequeños y accesibles.
Microduck puede parecer un peculiar pato capaz de caminar, jugar con una pelota y patinar, pero su verdadero atractivo está en servir como plataforma experimental. La apuesta apunta a que desarrollar comportamientos para robots podría dejar de ser una actividad reservada a grandes laboratorios y convertirse en algo que también pueda hacerse desde un escritorio.
Con información de Gizmodo / Redacción de Mente Digital
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