Videos cortos de TikTok e Instagram y sus consecuencias en el cerebro infantil

Son muchos los padres que recurren a la solución inmediata de entregarles un teléfono móvil o una tablet y poner videos cortos de Instagram o TikTok en bucle para «entretenerlos». Pero esto afecta su cerebro infantil. 

Por ello, es fundamental concienciar sobre los riesgos que estos gestos, por inocentes que parezcan, pueden suponer para el desarrollo cerebral temprano de los más pequeños. 

Videos cortos de TikTok e Instagram y el cerebro

Lamentablemente, la mayoría de los estudios sobre el efecto de los videos cortos se centran en adolescentes. Pero hay que recordar que los bebés y niños de muy corta edad tienen su cerebro en pleno y rápido desarrollo, una etapa de formación aún más sensible que la adolescencia.

Así que, los efectos de la sobreestimulación pueden ser aún más drásticos.

La profesora de psicología Katherine Easton, de la Universidad de Sheffield, analizó recientemente en un artículo publicado en The Conversation cómo la dinámica de estos videos puede impactar negativamente a los niños.

El desgaste de la atención

Nuestro cerebro reacciona positivamente a las sorpresas y a la novedad, recompensándonos con un impulso de dopamina al procesar información nueva.

El formato de los videos de TikTok o Instagram está diseñado para explotar esta reacción: un video termina e inmediatamente comienza otro, generando un flujo constante de nuevos datos e imágenes.

Pero la realidad es que, el cerebro necesita pausas para «reiniciarse» y reforzar el rendimiento cognitivo (algo esencial incluso para los adultos). Si se le ofrecen estímulos continuamente, sin tiempo para asentar lo aprendido, pierde gradualmente la capacidad de enfocarse.

Estos videos son deliberadamente cortos para no perder la atención. Esto entrena al cerebro a rechazar estímulos más largos que requieran un enfoque sostenido.

Con el tiempo, esto puede generar una dinámica muy parecida a la de las adicciones: se necesita más estímulo para sentir el mismo placer, lo que malogra la capacidad de atención justamente en la etapa crítica en la que se está formando.

Impacto en el sueño y ritmos biológicos

El uso de pantallas y la consiguiente sobreestimulación cerebral son factores bien estudiados que provocan problemas de sueño en adolescentes. Es más que probable que este efecto se replique y, posiblemente, se agrave en niños pequeños.

Por esta razón, si bien los videos cortos son problemáticos en cualquier momento, son aún más perjudiciales por la noche, cuando el cerebro debe prepararse para el descanso y la regeneración.

El riesgo del algoritmo impredecible

El gran problema operativo de plataformas como TikTok e Instagram reside en su algoritmo. Aunque se entrene con videos aptos para niños (dibujos animados, animales), el algoritmo siempre puede introducir «sorpresas» o contenido no relacionado.

Este riesgo es especialmente grave si se permite que el niño use las redes sociales de los padres, cuyo algoritmo está entrenado con contenidos para adultos. 

Si bien las presiones de la vida pueden obligar a recurrir a las pantallas en momentos puntuales, lo ideal es evitar que los más pequeños vean videos cortos en bucle.

Recuerda que los videos cortos de TikTok e Instagram, diseñados para la atención fugaz, pueden tener un coste alto y duradero en la formación de la atención y la sensibilidad de los cerebros en crecimiento.

Información de Hipertextual / Redacción Mente Digital

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